Hoy hemos subido a la azotea de casa, como solemos hacer, a plasmar una vez más el atardecer en esta ciudad, que destaca no sólo por sus iglesias y monumentos, por fusilar a un emperador y por proclamar la primera constitución revolucionaria del siglo XX, si no también y ,sobre todo, por sus espectaculares puestas de sol. Y entre foto y foto, cigarros y cerveza, hemos intentado arreglar el mundo y así, sin darnos cuenta, el mundo y lo oscuro de su noche nos ha caído encima.