Ayer fue nuestro primer día de gimnasio, un gimnasio que podría dar el pego, en
cuanto aartilugios y sofisticación , pero que es un pelín bizarro, osea que
tiene tal acumulación de máquinas y gentes que no sólo tienes que
preocupartede cumplir con las repeticiones impuestas por el mazas de turno,
¡¡que va,!!! si no y ¡¡¡sobre todo!!! tienes que ingeniartelaspara escaquear al
ajeno, osea al usuario pegado a tí que, con un golpe de triceps mal calculado te
manda literalmente a tomar por donde nadie quiere. Y, en esas y otras y a punto de
cumplirse nuestra primera media hora , veo a mi prójimo absolutamente sofocado,
enrojecidoy espasmódico en el otro "ala" del gimnasio.
-¡¡Ay Dios!!, pensé yo,
este se me ha "descoyuntao" y esta vez, de verdad.
Abandonando , con una
agilidad prodigiosa,ese suplicio-máquina-eliminador de cartucheras al que me
habia impuesto,, me planté a su vera dispuesta a practicarle todo lo que se y no
se de primeros auxilios, y llegando a su lado, lista, de una vez por todas ,a practicarle una traqueotomía con boli en mano, fruto de la mucha sapiencia acumulada en los numerosos capitulos de ER
tragados, veo que el tio esta efectivamente convulsionando pero de la risa y
que, entre estertores solo acierta a levantar un dedo, el índice, indicando un
cartel que estaba expuesto en plena sala....y yo he empezado a convulsionar
también, y en pleno ataque el , se ha girado, me ha mirado y me ha dicho: Tu eres mi legitima,
¿no?... pues vamos al estacionamiento!!
No se puede leer tanto..
Hoy, paseando por esta ciudad, hemos entrado en una especie
de bazar y entre discos de los beatles, orinales de porcelana, muebles caducos,
hormas de zapato y símbolos patrios, mi prójimo ha arqueado una ceja, y me ha
dicho: Tengo algo para tí. Me ha pedido el dinero y ha pagado el objeto en
cuestión: una agenda.
Una agenda que no era ni una moleskine y ni tan siquiera un vintage de vuiton,
una agenda tan pequeña como mi dedo índice. Una agenda que tiene los días en
polaco y está totalmente escrita, en una letra que cómo el tiempo...se ha ido
desvaneciendo.
Pero es la agenda.
Una agenda especial y única,una agenda que guarda teléfonos y direcciones tan
dispares como los de Cantinflas, Diego Rivera, Frida Kahlo, sindicatos, dentistas y
demás . Una agenda que esconde la vida de una persona durante un año:1940. Una
agenda que puede ser una novela. Una agenda diminuta, medio borrada, medio
desgastada por el paso del tiempo, que guarda parte de un pasado y de una
historia, una agenda que sobre todo mantiene vivo aquel presente y que yo, la
tengo en mis manos.
La vida pasa, y no es en balde. Una cumple años y aunque se sienta perennemente joven , el espejo o sobre todo el cuerpo, ese cuerpo que pasa de serrano a york impunemente, no engaña. Y por mucho que una lo hubiera ejercitado o lo ejercite, la inercia, la gravedad o la famosa X hace qué , lo que pudiera ser una hipótesis a estas alturas de la vida se convierta en una simple incógnita y, le deja a una, con un palmo de narices intentando embutirse en una falda de hace diez años, sin tener en cuenta qué, como todo en esta vida, aun siendo los mismos, no nos organizamos igual.
Y así me he levantado hoy, mayor, muy mayor. Me he mirado al espejo y me he reencontrado con un yo más avejentado del que quería y, me he mirado y remirado y al final, después de someter a esta, mi pobre cara, a gestos absurdos e impracticables, he optado por una coleta bien tirante, a modo lifting, y me he prometido que de hoy no pasa, que una no puede ser tan huevona, que hay miles de productos y de cremas, que una hidratante, unos contornos de ojos, un poco de colágeno y unos toques de antiojeras no le hacen mal a nadie y menos a mí.
Y, así, avejentada, envalentonada y decidida me he lanzado a la calle a la búsqueda de la perfumería mas cara. Y cuando yo , entregada como estaba, en plena catársis, hacia el encuentro de ese bálsamo de la eterna juventud, voy y me acuerdo de aquella anécdota que mi prójimo cuenta como suya, de una vez que se fue a la playa con ligue en ciernes, y que la tal ella, apiadándose del pollo rostizado que preveía ofreció, cual alma caritativa, una especie de mini bote de crema que sacó de lo más profundo de su bolso playero y que con un date un poco de esto, lo dijo todo, y que al otro le bastó para empezar a embadurnar su metro noventa y pico cual poseso y, cuando debía ir a la altura de la pecho, la otra horrorizada sólo fue capaz de articular un : ¡Que es para la cara!
A lo que él otro respondió, mientras terminaba de embadurnarse las piernas - Ni te preocupes mujer, a mi me da igual...
Me he empezado a descojonar yo sola, pensando en ese bote vacío de Le Mer, que esa era la marca, que vale una pasta y que él se había esparcido cual nivea por su cuerpo, lorza a lorza, ante la mirada horrorizada de la susodicha.Y, riéndome yo sola, me he dado cuenta que todas mis arrugas me las he ganado, me las gano y me las ganaré a pulso y cada día, porqué siempre tengo un motivo para echar unas risas. Así que le he dicho al del taxi que mejor diera la vuelta y entre risas solapadas me he soltado la coleta y de paso también la melena que... ¡a la vejez viruela!
Voy a intentar poner la foto en condiciones...aunque lo dudo, y si me sale hasta dejo otra "pa compensar"
ahí va